Érase una vez un pueblo muy lejano donde vivía una familia que estaba preparando la cena de Nochebuena. De repente, sonó al timbre de la puerta, a la vez sonaba el teléfono fijo, las luces se apagaban y se encendían. Los tres salieron pitando de la casa.
Iban de camino a casa de su hermana. Ellos decidieron quedarse a dormir, pero, ella no quería. La familia empezó a cenar, cuando el espíritu salió de debajo de la mesa y se puso de pie mirándoles fijamente.
El horrible espíritu tenía la cara llena de sangre, un vestido negro y roto por todas partes y les dijo que se fueran de la casa del pueblo porque esa casa estaba encantada por los espíritus navideños.
Ellos fueron de camino al aeropuerto porque en otra ciudad tenían una casa muy grande. Más tarde en el aeropuerto dijo que el avión iba a retrasarse hasta mañana siguiente. Ellos durmieron en el aeropuerto porque no tenían ninguna casa en la ciudad.
Pasó el día y el espíritu navideño les seguía hasta el avión y rompió el cable de la luz. Mató al que conducía el avión. Bajaba sin que nadie lo controlara. Todos los que estaban en el avión murieron y se convirtieron en espíritus.
Que tiemblen Edgar Allan Poe, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges... pues ya están aquí los "relatistas" del futuro.
Desde un rincón de Vallecas, derrochando creatividad mientras buscan su estilo, tengo a bien presentarles estas pequeñas joyas literarias. ¿Quién sabe si será el comienzo de algún gran escritor?
Mientras salimos de dudas estos jóvenes "cuentistas" continuarán sacándole punta al lápiz.
Desde un rincón de Vallecas, derrochando creatividad mientras buscan su estilo, tengo a bien presentarles estas pequeñas joyas literarias. ¿Quién sabe si será el comienzo de algún gran escritor?
Mientras salimos de dudas estos jóvenes "cuentistas" continuarán sacándole punta al lápiz.
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martes, 12 de mayo de 2015
lunes, 19 de enero de 2015
miércoles, 18 de junio de 2014
LA LECHERA Y EL LOBO
Hace unos días,
estaba paseando por la ciudad con un cubito de leche. Iba soñando con una
granja llena de gallinas, y se me iban ocurriendo mejores vidas. ¿Me pondrán
huevos? ¿Y las venderé por un buen precio? Con ese dinero que probablemente
gane me compraré un vestido, con un lazo ¡Tengo una idea! Lo dejaré
para la fiesta mayor y el molinero me verá tan preciosa. Hasta las mujeres
tendrán envidia y el molinero me pedirá bailar y yo le diré que no para que me
lo pida más veces. Moveré la cabeza diciéndole que no, que no y de repente seguro
que aparecerá el lobo y se me caerá el cubo por el miedo. Entonces la tierra se
teñirá del color de la leche. Yo no sabré que hacer: si irme a casa o esconderme
y de repente vendrá Caperucita Roja. Pero ella se sentará en un tronco de la calle se sacará un arma del
corsé y, con la calma, seguro que apuntará bien a la cabeza y –plam- allí caerá
la buena pieza. Le diré gracias y la invitaré a tomar un té y después se irá. De
pronto vendrá una carroza real me invitará a la boda de Cenicienta y el
príncipe; pero diré que no, porque no tendré un vestido. Dirá Cenicienta que no
pasa nada, llamaré a mi hada, y me dará un vestido, unos zapatos y una carroza
real. Si eso pasase, le diría que muchas gracias. De repente seguro que vendrá
el molinero, me dirá que si quiero
bailar con él, le diré que sí, entonces, me iré con él. Empezaremos a oír la música
del palacio y a bailar juntos. Yo estaré muy cansada por lo que nos iremos
pronto.
Al día siguiente será mi
cumpleaños e invitaré a todos los que estaban en la boda de CENICIENTA.
Me pondré un vestido que me
compraré por una tienda de la ciudad.
El molinero me dará un
anillo y me dirá si quiero casarme con él, yo le daré un beso y un abrazo. Será
mi mejor regalo. Al día siguiente, si lo anterior pasase, nos casaríamos, me pondría
muy contenta. De repente aparecería Pulgarcito y su familia me diría que
viniese a la casa de la abuela. Tal vez todos nos iríamos corriendo.
Escucharía gritos en su
casa, me iría corriendo a la casa de la
abuela y Caperucita Roja estaría atrapada. Con mi habilidad las
desataría, el lobo estaría a la orilla del río. Cogería el arma y apuntaría
allí. Caería la bestia feroz.
Cada uno se iría a su casa,
por la mañana ya será otro día: el de mi boda. Nos casaríamos. De repente vendría
la Vaca que Ríe.
Estaría muy triste porque nadie querría su leche; entonces yo le diría que
necesitaría su leche para hacer una mantequilla riquísima.
Me llevaría la leche. Me iría a mi casa y me
pondría a hacer la mantequilla y la invitaría.
Aquí terminaría este cuento
si esto no fuera un sueño que tuve paseando por la ciudad.
lunes, 7 de abril de 2014
UNA DE MONOS
Don profesor, mi hija no hizo los deberes porque fue al zoo con su hermano, pues este quería enseñarle los monos.
Casualidades de la vida, cuando volvió a casa se encontró una cría mono. Me lo dijo a mí, llamó al zoo… y todo el lío. Por eso no pudo hacer los deberes.
Lo siento mucho.
Gracias por su comprensión.
miércoles, 5 de marzo de 2014
lunes, 11 de noviembre de 2013
LA PRINCESA CAPRICHOSA
Érase una vez una princesa muy caprichosa, todo lo que pedía se lo daban sus padres. En todos sus cumpleaños recibía 50 regalos muy caros como por ejemplo; un poni, una bicicleta, un vestido de diamantes, etc.
Un día se fue a dar una vuelta con la bicicleta que le compraron sus padres. Cuando volvió se dio cuenta que ninguno de sus caprichos estaban en su casa. Al saber que la habían robado se enfadó muchísimo, y lo primero que hizo fue decírselo a sus padres y estos la dijeron que no había ninguna solución para recuperar sus cosas. Al cabo de un mes observó que era más feliz que antes sin tener todos esos caprichos, se volvió más humilde.
Aunque ese robo hubiese sido una desgracia para ella, la sirvió para que apreciará de que todos esos caprichos no la hacían tan feliz como ella creía. Hizo más amigos a partir de que empezara a ser humilde, incluso tuvo como novio a un príncipe y este se casó con ella. Los dos fueron muy felices y tuvieron un amor eterno.
Moraleja: este cuento es un ejemplo de que el dinero no da la felicidad
Un día se fue a dar una vuelta con la bicicleta que le compraron sus padres. Cuando volvió se dio cuenta que ninguno de sus caprichos estaban en su casa. Al saber que la habían robado se enfadó muchísimo, y lo primero que hizo fue decírselo a sus padres y estos la dijeron que no había ninguna solución para recuperar sus cosas. Al cabo de un mes observó que era más feliz que antes sin tener todos esos caprichos, se volvió más humilde.Aunque ese robo hubiese sido una desgracia para ella, la sirvió para que apreciará de que todos esos caprichos no la hacían tan feliz como ella creía. Hizo más amigos a partir de que empezara a ser humilde, incluso tuvo como novio a un príncipe y este se casó con ella. Los dos fueron muy felices y tuvieron un amor eterno.
Moraleja: este cuento es un ejemplo de que el dinero no da la felicidad
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