Que tiemblen Edgar Allan Poe, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges... pues ya están aquí los "relatistas" del futuro.

Desde un rincón de Vallecas, derrochando creatividad mientras buscan su estilo, tengo a bien presentarles estas pequeñas joyas literarias. ¿Quién sabe si será el comienzo de algún gran escritor?

Mientras salimos de dudas estos jóvenes "cuentistas" continuarán sacándole punta al lápiz.
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jueves, 28 de mayo de 2015

EL CASTILLO ENCANTADO (ADRIAN)

NARRADOR: Había una vez en un castillo en la cima de un pueblecito, llamado EL CASTILLO ENCANTADO. En unas vacaciones de la familia Gómez, paseaban por aquel pueblecito solo por curiosidad tenían tres hijos. El mayor se llamaba José, el mediano Jesús y la pequeña Marta y los padres llamados Juanjo y Elena.

La familia pasó allí los tres meses de verano, en el hotel llamado EL HOTEL DE LA PLAZA, ese hotel estaba a 10 kilómetros del castillo encantado. La familia estaba un poco disgustada con el hotel porque no había servicio de habitaciones, tampoco había bufete libre y tampoco ascensor. Tenían que subir 10 pisos por las escaleras, hasta que ya se cansaron del hotel y se fueron al CASTILLO ENCANTADO que resultó ser también un hotel.

José: Que castillo tan maravilloso, creo que aquí vamos a pasar las mejores vacaciones de nuestra vida.

Marta: Llevas razón hermanito, pero las paredes están un poco sucias ¿no crees?

Elena: No sé a vosotros, pero a mi este hotel no me da buena espina.

Jesús: ¿Por qué mama?

Juanjo: Es verdad Elena, ¿por qué no te da buena espina? si mira, este hotel es amplio como a ti te gusta, y tiene piscina, ascensor y bufete libre...

Elena: Si el hotel-castillo está muy bien, pero mirad el nombre; se llama EL CASTILLO ENCANTADO.

Marta: Pero mamá, el nombre no creo que tenga nada que ver con que esté encantado.

Narrador: Lo que la familia no sabe es que les espera las vacaciones más horribles de su vida.

José: Mamá, por favor vamos a subir a la planta de arriba, a ver como es.

Elena : Si yo creo que es buena idea ver el hotel donde vamos a residir estas vacaciones.

Narrador: Una vez ya arriba vieron las siete habitaciones que había, los cinco baños y las ocho salas de juego… Lo más misterioso es que a la derecha de todo había una puerta que no se podía abrir. Les cobraron de todas las maneras: Haciendo palanca, metiendo llaves, y metiendo tarjetas... Y no había manera de abrirla.

Juanjo: Maldita puerta, no hay marea de abrirla.

Elena: Que se esconderá tras esta puerta, que misteriosa es.

José: Olvidando esta puerta, el hotel es perfecto. Podemos elegir habitación, y podemos tener una baño cada uno. Va a ser PERFECTO.

Marta: Oye, podemos intentar abrir esta puerta, ¿No?

Juanjo: Pero Marta, hija, ya has visto que es imposible.

Marta: Bu... bueno vale.

Jesús (por lo bajo refiriéndose a Marta): Tranquila Marta, esta hecho, cuando todos duerman la intentamos abrir ¿Vale?

Marta: Pero Jesús y si nos pillan nos castigaran sin piscina.

Jesús: Pero Marta, tú sabes que José, papá y mamá, cuando cogen el sueño no se enteran de nada.

Marta: Bueno, venga, vale… a las cuatro lo intentamos.

Jesús: Perfecto hermanita.

Narrador: Una vez llegada las cuatro de la madrugada, Jesús y Marta intentaron abrir la puerta y lo consiguieron pero lo que vieron no fue nada agradable de ver.

Marta: ye Jesús ¿Esto qué es?

Jesús: Pues no lo sé hermanita, pero parecen manos, pies, dedos, cortados ¿No?

Marta: Pues sí, todo parece indicar que son partes del cuerpo cortadas.

Elena: Pero hijos que hacéis a estas hora de la madrugada despiertos.

Marta: Verás mamá, es que tenemos algo que enseñarte Jesús y yo.

Elena: Pues a que esperáis

Marta: Vamos allá, a la de una... no, no, no, espera. A la de una, a la de dos y a la de tres.

Elena: -¡¡¡¡AHHHHHHHHHHHHH!!!! Que ascazo.

Juanjo: Pero que gritos son esos, es que no se puede dormir o que pasa.

José: Eso digo yo, chilláis como si hubierais visto miembros cortados.

Marta: Es que hemos visto miembros cortados.

José: Venga ya, Marta ese tipo de bromas no tienen gracia.

Marta : José, no es ninguna broma, es verdad, y si no te lo crees mira en la puerta.

José dijo: AHHHHHHHHHHHHHH pero eso que es. Oye, Marta como has descubierto eso.

Marta: Bueno digamos que... Jesús y yo hemos abierto la puerta.

Elena: ¿QUÉ...? pero estáis locos.

Jesús: Mamá tranquila, solo queríamos averiguar por qué esa puerta no se podía abrir.

Juanjo: Pero como habéis conseguido abrir la puerta, si nosotros no lo conseguimos.

Marta: Descubrimos que detrás del marco, había una llave escondida que era la llave con la que se abría la puerta.

José: Pe... Pero... me pregunto, ¿que hacen esos miembros cortados ahí?

Narrador: La familia desconoce que en el hotel-castillo no solo residen la familia Gómez también reside el HORRIBLE FANTASMA DE LAS TINIEBLAS. La familia Gómez no se ha dado cuenta de que no han visto todo todavía. Les falta por ver el garaje que ahí es donde reside el HORRIBLE FANTASMA DE LAS TINIEBLAS.

José: Esto es un poco raro. Es como si aquí residiera una monstruo o un fantasma ¿No creéis?
Marta: Pero José si hubiera un fantasma no crees que nos hubiéramos dado cuenta.

José: Es verdad Marta, menuda tontería.

Elena: Chicos vámonos a la piscina a desconectar un poco, a lo mejor es todo imaginación nuestras.
Jesús: pero familia vamos a pensar un poco es imposible que haya fantasmas o monstruos, por la sencilla razón de que no existen.

Marta: - Pero Jesús es cierto que no existen, pero no hay otra explicación de que haya en esa habitación miembros cortados.

Jesús: La verdad es que es muy extraño y tengo en la cabeza varias preguntas como ¿Con qué han cortado esos miembros? ¿Dónde reside es autor de los hechos y quién es el autor de los mismos?

Elena: Jesús, como averiguaremos todo lo qué está sucediendo en este hotel-castillo.

Jesús: Mamá no lo sé, pero antes de que volvamos a casa lo averiguaremos.

Marta: ¿Por qué cuesta tanto encontrar un lugar donde pasar las vacaciones a gusto? Menudas vacaciones. Primero el hotel de la plaza, y después el hotel encantado.

Jesús: Tranquila hermanita que volveremos a casa todos a pesar de lo que nos pase aquí, te lo prometo.

Marta: ¿Me lo prometes?

Jesús: Te lo prometo, pero te lo prometo con una condición.

Marta: ¿Cuál?

Jesús: Que me ayudes en todo...

Marta: Vale, yo te ayudo en todo pero... pero espero que no haya que hacer nada como las últimas vacaciones, que tuvimos que desenterrar a un muerto, hacernos pasar por zombies...

Elena: Oye Juanjo no se oyen... no se oyen ruidos.

Juanjo: No sé Elena, yo no oigo nada. Serán imaginaciones tuya, aunque con lo que hemos visto no me extraña que tengas imaginaciones.

Elena: Juanjo no es ninguna imaginación, te digo que he oído ruidos abajo en el la cocina.
José: Mamá detrás de la tabla que estaba al lado de la escalera acabo de ver una puerta.

Elena ¿Qué? ¡Ay Juanjo! por favor, vámonos de aquí, que no se puede vivir con la angustia de que te pueda pasar algo, y sobretodo... sobretodo ¡¡¡¡¡¡¡ A NUESTROS HIJOS!!!!!!!

Jesús: Tranquila mamá, te prometo que no nos pasara nada, y además si mañana nos pasa algo nos vamos inmediatamente ¿Vale?

Elena: Vale estoy de acuerdo.

lunes, 18 de mayo de 2015

EL PAJARITO PUO

Narrador: Todo empezó en un gran y bonito bosque. Había un pajarito que se llamaba Puo. Era el pajarito más mono de todo el bosque. Puo no tenía padres pero vivía con sus tíos.

Tíos: ¡Puo a comer!

Puo: ¡Ya voooy!

Narrador: Puo se hizo mayor y decidió ir a buscar a sus padres.

Puo: Tía, tío me voy de casa a buscar a mis padres, pero, volveré pronto.

Narrador: Puo lo único que sabía de sus padres es que vivían en otro bosque lejano llamado “El bosque encantado armonioso”

Tío: No digas bobadas, anda.

Tía: Tú nunca irás a otro sitio hasta que yo lo diga, sino estarás castigado.

Narrador: Puo no hizo caso a sus tíos así que se fue a buscar a sus padres.

Puo: A ver el mapa (mirando el mapa y señalando con el dedo). Primero hay que ir al puente del viejo mono, después al río de los cocodrilos y lo último el… ¿Qué es esto? (Preguntándose a si mismo) A vale, la puerta cantora.

Narrador: Puo llegó al viejo puente.

Viejo mono: Para pasar el puente tienes que adivinar el acertijo.

Narrador: Puo aceptó.

Viejo mono: Tiene cuatro patas,
Come, y claramente es un ser vivo.

Puo: Espera déjame un momento
Es, es el PERRO.

Viejo mono: ¿Cómo lo has adivinado?

Narrador: Aunque el viejo mono estuviera enfadado, le dejó pasar. Después llegó al río de los cocodrilos.

Puo: volaré por arriba.

Narrador: pero no pudo porque los cocodrilos saltaban para coger su presa.

Puo: Pues, si no puedo volar nadaré sin llamar la atención.

Narrador: Entonces así hizo, nadó sin llamar la atención.

Y para acabar llegó a la puerta cantora.

Puerta cantora: si quieres pasar tienes que cantar.

Puo: Y que tengo cantar

Puerta cantora: Me da igual, solo quiero oírte cantar.

Narrador: Entonces Puo cantó en voz muy alta.

Puo: Había un vez un barquito chiquitito…

Narrador: Entonces la puerta cantora se abrió y encontró a sus padres.

Papá: ¿Por qué has venido Puo?

Mamá: estabas con tus tíos ¿no?.

Puo: es que quiero estar con vosotros. Mira mamá he sacado un 10 en lengua.

Mamá: No me cambies de tema.

Papá: Un diez, muy bien estoy contento contigo.

Mamá: Tú también (señalando al padre) porque estáis cambiándome de tema.

Narrador: Todos estuvieron contentos y la madre se rió tanto que se olvido de todo y vivieron felices y comieron perdices.

viernes, 8 de mayo de 2015

AMOR POR SELENA

En un parque un chico y su amigo iban jugando con la pelota. El chico se llamaba Lolo y su amigo se llamaba Yassine. Había una chica preciosa que se llamaba Selena.

Lolo:( TARTAMUDEANDO) mira que chica más guapa Yassine.

Yassine: madre mía, ojala quisiera ser mi novia.

Lolo (ENFADADO): esa va a ser mi novia, no la tuya estúpido.

Yassine: No va a ser ni para ti ni para mí, ya tiene novio y además más guapo que nosotros.
Lolo: Ojala me diera un beso y quisiera salir conmigo y que nos casemos.

Narrador: Iba Selena paseando a su perro. Lolo para acercarse a ella tiraba la pelota cada vez que la cogía una y otra vez. Selena se sentó en un banco a escuchar música. Lolo y Yassine se sentaron a su lado.

Lolo :(Susurrando al oído) nos hacemos sus amigos y así hablamos con ella.

Yassine: Sí, venga vale.

Narrador: Lolo le preguntó la hora a Selena. Selena como no llegaban los cascos no les oía. Lolo le pidió la hora otra vez pero tocándole la mano. Cuando le toco la mano Selena se volvió, le dio la hora y se fue.
Lolo hizo enfadar a Yassine porque le decía una y otra vez que la había tocado la mano.

Yassine( enfadado): ya estoy harto. Déjame en paz pesado.

Lolo ( riéndose): ja, ja, ja, ja, ja… envidioso estás enfadado porque le he tocado la mano ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja.

Narrador: Lolo y Yassine se despidieron y se fueron cada una para su casa. Ambos no paraban de pensar en Selena y no de durmieron en toda la noche.
Cuando se levantaron todavía pensaban en Selena. Una y otra vez pensaban en ella. Desayunaron y fueron corriendo al colegio por ver a Selena.

Yassine: No he dormido nada.

Lolo: no he parado de pensar en ella.

Narrador: Selena como era tan guapa lo chicos estaban coladitos por ella. Lolo estaba planeando un algo para cantarle una canción de pop para conquistarla. Lolo decidió cantársela a última hora. El único problema era es que desafinaba su voz.

Yassine(Gritando): Estás loco. ¿Cómo vas a cantar en medio de todos si no sabes cantar?
Lolo: Inculto de la vida. Sí sé cantar, lo que pasa es que lo he escondido todo este tiempo.

Narrador: Lolo había mentido a su mejor amigo porque estaba loca por Selena. Lolo le dijo a su profesor de música que cantara por él.

Profesor de música: Si te portas bien, pues te ayudaré.

Narrador: Lolo ya preparado para cantar. Selena se sentó y vio el espectáculo. Cuando acabo el show Selena se arrodillo y le dijo a Lolo.

Selena: Quieres ser mi novio.

Lolo: Claro que sí guapa.
Narrador: Y así Lolo fue como consiguió salir con Selena.

martes, 5 de mayo de 2015

EL CIGÜEÑO CANOSO

Barto era un cigüeño que trabajaba para correos. Su trabajo era repartir los bebés a las madres que querían tener hijos.

Un día le dijeron una dirección muy rara Calle Alagano, número 80 Michuliririostismaticos.

El nombre lo buscó en el mapa y dijo:

Cigüeño: Asia, Tudela, Machupichu,Japón….. ¡No sale, voy a tener que devolverlo!

Niño- ¡no, no me devuelvas! No me voy a quedar sin padres por tu culpa.

C- No, no te vas a quedar sin padre. Vete cantando por el camino y se te pasará.

N-Ya no voy a tener padres por su culpa. Este cigüeño es un poco bajo y canoso……

C-Cállate y ¡mira tu casa!

N- ¿Dónde está?

C- A no, es una granja.

N- GRANJ…. ¿Qué?

C- Es una granja.

N- Aaaaa grajo.

C- Tengo una idea. Juguemos a ver quien se calla el primero.

N-A mí no me gusta ese juego.

C- Bartolo ya se cansó y dijo mira te dejo aquí si no te callas.

N- No, no me voy a quedar sin padres por tu culpa.

C- Tengo una idea juguemos al veo veo.

N- Vale.

N- Allí, allí mi casa.

C- Tú casa.

N-Gracias y adiós.

C- Adiós y pórtate bien.

N- Lloró y cuando la madre salió vio a su hijo feliz y contento y agradecido por la cigüeña a la que tanto le dio la tabarra.

Un día el cigüeño vino a visitarlo y el niño dijo

N- ¡ay! que viejete y que canoso…

C- ¡Ya ya canoso! pero si soy un jovenzuelo.

N- Pero si estas hecho un viejo que ya no puedes ni con tu vida.

C- Que no puedo con mi vida te vas a cagar

El cigueño se hizo 500 flexiones y le dijo:

C- A que te has quedado flipado.

N- Si me he quedado todo loco

C-A que no te atreves a hacerte las quinientas flexiones que me he hecho yo.

C- No creo, pero lo voy a intentar.

A la que hizo el mínimo esfuerzo se tiro un pedo que despertó a su vecino sonó “ploff”. El vecino salió a la calle porque pensaba que era un terremoto y no el pedo del niño. El cigueño cansado ya del niño se lo llevó a la madre que lo cuidaba perfectamente. Pero esta como era tan malo llamaron a la cigüeña para que se lo llevara y la cigüeña vino a por el niño y le dijo

C- pero como te quejas de que no te encuentro padres si luego te encuentro unos padres y les lías unas que pa que.

Y el niño le respondió

N- Es que ya no quiero padres prefiero vivir contigo que me cuides tú.

C- Te puedes quedar conmigo con una condición, que no me líes ninguna

N- vale pero no me pegues si te lío alguna

C- ¿Cómo?

N- Es por eso que se la liaba a los otros padres, porque cuando me dejaste solo me pegaron y la empecé a liar porque me aburría y no quería estar en casa pues cada vez que hacía algo malo me pegaban.

C- ¿Y no sabias por qué te pegaban?

N- No.

C- Yo flipo. Bueno voy a ver si te consigo unos padres buenos. Pero primero voy a asegurarme de que son buenos padres

N- No hace falta que me busques más padres. Yo ya no quiero más padres, te prefiero a ti que me cuides tú.


C- Pero…. Yo ya soy muy viejo… tú mismo me lo has dicho antes.

N- Pero eso ya no importa bueno te vas a quedar conmigo ¿sí o no?

C- Bueno venga me la juego, que ya era raro que a mis años no tuviera un “hijo”.

El cigueño canoso estaba feliz por que tenía un hijo pero a la vez preocupado por que no sabía si había escogido bien.



El niño cuando ya fue más grande, celebrando un cumple, veía que le estaban vigilando. Cuando ya terminó el cumple, que ya se iban todos para sus casas, al niño le perseguía un hombre con pintas un tanto extrañas. Justo cuando ya se iba a meter para casa le pusieron una bolsa en la cabeza y se lo llevaron. El pobre niño estaba llorando en el coche en el que se lo llevaban y el secuestrador decía

S- Cállate la boca o te volaré la tapa de los sesos.

Los secuestradores ya habían llegado a su destino con el niño

La cigüeña preocupadísima buscándola por todos los lados.

C- ¿Dónde estás? ¿Dónde estás?

La cigüeña escuchaba a un niño gritar socorro, socorro…

La cigüeña fue y ahí estaba atado a las vías de un tren para que le pasara por encima. A la cigüeña le dio tiempo a salvarle y no también le dio tiempo a matar a los secuestradores porque se habían ido a mongolandia. Al cigüeño canoso siempre se le quedo con la duda de por qué no habían pedido un rescate

lunes, 27 de abril de 2015

AMOR A PRIMERA VISTA

Todo empezó con Lucía, una niña rica de Springfiel. Fue a la casa de su tía Lola. A la que le pregunto:

- ¿Has tenido algún amor en tu vida?

-¡Si, pero no quiero hablar de eso!- respondió su tía.

¿Por qué?-le preguntó.

- ¡Mi gran amor, Pedro, me dejó “plant´” en el altar!- se lo dijo su tía.

- ¿Qué?-preguntó sorprendida Lucía.

Al día siguiente, Lucía vio a Laura, su mejor amiga en el pasillo del colegio, y le contó todo lo que ocurrió con su tía.

Más tarde, a Laura le atropellaron en el pasillo de las taquillas. El chico que la atropelló se llama Leo y todas las chicas del colegio estaban locas por é. Leo con confianza le agarró las dos manos y le dijo.

-¿Estas bien? – empleando un tono cariñoso.

- (con cara embobada) ¿cómo…voy…a estar bien, si nunca te veo…? –le respondió Laura .

-¿Qué?-sorprendido.

- Nada, afirmó Laura.

Leo la agarró y la levantó.

Laura le preguntó su nombre y Leo se lo dijo.

Lucía se quedó mirándolos y le dijo a Laura:

-¿Laura, porque yo no he conocido a nadie como él? le preguntó Lucía.

Al cabo del tiempo, Leo se enamoró de Laura.
Diez años más tarde Leo tiene una maravillosa sorpresa para Laura: un anillo de compromiso.

Pero cuando queda con ella Leo se da cuenta que Laura se va a casar. Leo trama un plan.

El día de la boda de Laura, Lucía era la dama de honor y ve a Leo y le dijo

- ¿Qué haces aquí? (con impresión).

- ¡Vengo a reconquistar a mi amor! Le dijo Leo.

- Estamos aquí reunidos para casar en santo matrimonio a Laura y Ángel.

-¡El que se oponga a esta unión, que hable ahora o calle para siempre!

- ¡YOOOO….! Dijo Leo gritando.

- ¡Laura cuando te vi la primera vez me enamoré de ti! se lo dijo Leo.

- ¿Qué? dijo Laura sorprendida.

- ¡Sí, Laura te he amado y además Ángel te engaña con tu mejor amiga Lucía…!- le dijo Leo la verdad.

-¿Ángel, es verdad...? Laura le preguntó a Ángel.


- ¡Sí Laura es verdad! le afirmo Ángel.

Laura le pegó un tortazo y Ángel se fue de la iglesia.

- ¿quieres casarte conmigo? -Le preguntó Leo a Laura

- Sí Leo, casémonos ahora mismo! Le dijo Laura.

Cinco años después, Laura y Leo tienen dos niños uno de un año y la otra de dos. El chico se llama Lenyn y la chica se llama Cristina.

Cuando, Lenyn cumplió doce años y su hermana trece, toda la familia se trasladó a Vallecas (Madrid). La madre de Lenyn, Laura lo apuntó al colegio Amos Acero y a su hermana en el instituto Vallescas Magerit.

miércoles, 22 de abril de 2015

LOS TRES LOBOS SOLITARIOS


Narrador: Había una vez tres lobos. Uno se llamaba Lodi, otro Lobby y el último, el más mono, se llama Grimm. Cuando ya eran adultos hicieron una banda llamada “Los tres lobos solitarios”, que robaba bancos y, algo peor, robaban niños.

Lodi: (con emoción) ¿Qué vamos a robar?

Lobby: Vamos a robar el banco de Puerto Rico.

Grimm:(con entusiasmo) ¿Cuál es el plan?

Lodi: Me tomas el pelo, Lodi cuéntale el plan.

Lobby: De acuerdo.

Lobby: Este es el plan. Cogemos una camioneta lo ponemos al frente. Tendremos armas, vamos al banco cogemos, el dinero que podamos y nos vamos con una camioneta.

Lodi: Buena idea.

Lobby: Grimm coge la camioneta nos vamos a Puerto Rico.

Narrador: Y una vez estando en Puerto Rico, fueron al mejor banco de todos los bancos, pusieron la camioneta frente de el banco, entraron al banco, cogieron el dinero que podían.

Lodi: Grimm ¿ya tienes el dinero?

Grimm: Si lo tengo vámonos.

Lodi: Eso ya esta hecho.

(Vino la policía)

Lodi: Yo les entretengo, tú vete con la camioneta y con el dinero.

Grimm: Vale. (Ya estando en el coche) Lodi date prisa.

Narrador: Y de repente una bala de un policía le dio en el hombro derecho a Lodi.

Grimm: (Intentando correr hacia él para salvarle) Lodi (Llorando)

Lodi: (Con mucho dolor) iros rápido, yo los entretengo, vosotros solo iros y si no vuelvo a casa os quiero hermanos.

Grimm: (Saliendo del coche llorando intentando correr lo más fuerte posible) Lodi.

Lobby: (Le cogió de la mano y se lo llevó) vamos Grimm tenemos que irnos la policía nos están rodeando.

Grimm: vale.

Narrador – y se fueron tristemente. A los diez años ellos seguían recordando al pobre Lobby, eso si, están muy arrepentidos por lo que hicieron y jamás volvieron a robar.

viernes, 17 de abril de 2015

LOS TRES PERROS SALVAJES Y JUGUETONES


Narrador: Érase una vez tres perros que se llamaban John, Ariel y David.

John (con alegría): vamos a jugar al escondite.

Ariel: Vamos a robar el dinero de un banco y después en una casa, robaremos comida de la nevera.

David: vamos a coger pescado, frutas y pollo.
John: vale yo también voy por que me gusta robar con mi traje de Ninja.

David: llevaremos cuchillos, espadas y bombas.

Narrador: Al día siguiente vino la policía, los llevaron a la cárcel, les hicieron firmar unos documentos y vinieron sus padres que tuvieron que pagar todo lo que habían hecho.

David: ya no podremos robar nada por que nos pueden llevar otra vez a la cárcel.

Narrador: Al día siguiente se acabaron las vacaciones y empezaron el colegio; les pusieron un examen sorpresa y suspendieron todos por que no habían estudiado. Después les dieron una nota que decía el 16 de abril hay una excursión.

Ariel: queda poco para la reunión que vamos a tener.

Narrador: Llegó el día que los padres llegaron al colegio y los profesores les dijeron que el otro día habían hecho un examen de lengua y suspendieron todos.

John: estuvo en la clase de sexto y suspendió, los padres no se pusieron contentos. Se enfadaron los padres de John, Ariel y David, les dijeron que tenían que estudiar hasta la noche.

Narrador: Al día siguiente los alumnos hicieron un examen que se llama prueba CDI y les salió muy bien. Todos los padres se alegraron les dieron muchos abrazos y besos.

viernes, 10 de abril de 2015

LA FRESA MÁGICA

Un día Andrés y Mario fueron a la huerta a recoger fresas para la mamá de Mario que se las había pedido para hacer una tarta de fresas, pues se le habían acabado ya que tenía que hacer muchas para venderlas.

- Mario, mira esas fresas de ahí. Se ven riquísimas. Tomemos esas.- se lo dijo a Andrés.

-Es cierto. Esas se ven riquísimas y están en muy buen estado. Coge unas cuantas.- dijo su amigo.

Mientras recogían las fresas Mario escuchó una voz que lo llamaba. Curiosamente venía de una fresa, inmediatamente fue a recogerla.

-Andrés, ven a ver esta fresa.

-No llames a tu amigo.- dijo la fresa.

Mario muy sorprendido dijo -¿Me acaba de hablar una fresa?

- ¿Qué quieres Mario?- preguntó Andrés.

-Nada, nada olvídalo.

-Soy una fresa que cumple deseos.- añadió la fruta.

-¿Cómo que cumples deseos?- se sorprendió Mario.

Al ver que Mario estaba es shock por la impresión la fresa le dijo - intenta tranquilizarle.

Después de un tiempo Mario logró tranquilizarse.

-¿Cumples deseos?- preguntó Mario.

-Efectivamente.- afirmó la fresa.

Mario, se propuso pedir un deseo.

-Deseo que mi cesta este llena de fresas muy ricas.

Y en un instante la cesta de Mario estaba llena de fresas muy ricas y con muy buen aspecto, tanto que daban ganas de comérselas todas de una vez.

-Ya es hora de irnos. Guao donde conseguiste tantas fresas y en tan buen estado. Se ven riquísimas - dijo Andrés sorprendido.

-Por un deseo de la fresa mágica.- respondiendo a Mario.

-Ajajá, bueno dímelo de una vez. – Dijo Mario seriamente.

- Es verdad, la fresa me concedió el deseo-tratando de convencer a Andrés.

-Bueno sino me lo quieres decir, no hace falta mentir. Vámonos a casa ya- dijo Mario disgustado.



Al regresar a casa Mario le contó todo lo ocurrido a su mamá.

-Tienes mucha imaginación.-dijo la mamá de Mario, con una gran sonrisa en la boca.

-Es verdad, te lo demostraré. Deseo que los platos se limpien.-dijo Mario muy convencido.

Y en un instante los platos estaban brillando como el sol en la mañana o como las estrellas en la noche.

-Lo ves, no te mentía. Mira como brillan los platos, ¿ahora me crees? – preguntó mirando fijamente a su madre.

-Si hijo ahora te creo. Lamento no haberte creído-disculpándose.

La mamá de Mario le quitó la fresa a este y se lo contó a todo el pueblo. Nadie le creyó al principio, pero ella les mostró el poder de la fresa mágica pidiendo el deseo de un coche nuevo.

A causa de eso todos comenzaron a pedir deseos y todo se volvió un caos. Las calles estaban llenas de deseos bobos.

Al ver lo que ocurría, Mario se decidió a hacer algo extremo, que jamás pensó que debería hacer, pero visto lo visto tenía que destruir la fresa.

-Fresa lo lamento pero todo esto es un caos tendré que hacer algo -dijo Mario tristemente.

Mario se comió la fresa y todo volvió a la normalidad.

Con el paso del tiempo todos olvidaron a la fresa y jamás se volvió a nombrar. Aunque Mario creía que algún día volvería a crecer en aquella huerta donde comenzó la aventura más grande jamás vivida.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

EL CHANCHULLO (EJEMPLO PARA QUE LOS NIÑOS ENTENDIERAN LA ACTIVIDAD)

― ¿Y a ti que te parece?, me preguntó mi compañero
― ¿A mí?... Me da igual.

Si el alcalde quería gastarse ese dinero, pues perfecto, mientras no me subiese más los impuestos ni cerrase el centro de día donde llevaba a mi padre. Es más, tampoco me importaba si al final de ese dinero se llevaba parte, o incluso si todo era un invento para repartirse las ganancias. Porque la verdad, darle tanta pasta a alguien por acabar con una simple plaga de ratones no era muy creíble, y menos si el tipo lo único que hacía era tocar la flauta. A mí me sonaba a tangana, a pufo, a repartirse el pastel. Esto para ti y esto para mí. Compadre, que buen negocio hemos hecho a costa del contribuyente. Por mi parte, vía libre, no iba a protestar por otra de tantas.

Al día siguiente, el perroflauta, sin perro, salió del ayuntamiento con gesto cabizbajo y un punto de cabreo. Yo estaba disfrutando de una taza de café a la entrada del ayuntamiento. El hippie se paró a mi lado y comenzó a liarse un cigarrillo.

― Hay que joderse, vaya alcalde sinvergüenza que tenéis.

Miré a mi alrededor buscando a mi compañero, pero sólo estábamos él y yo.

― Mentiroso y ladrón.

Me hice el sordo y cerré los ojos, simulando disfrutar con el calor del sol que entraba por la puerta acristalada.

― Me prometió mil y me ha dado cien.
― Yo soy bedel. No me pagan por opinar ―respondí con una sonrisa.

El hippie me miró con desagrado. Terminó de liarse el cigarrillo, se acercó a la puerta automática y se fue sin haberse deshecho de la rabia que traía. Siempre he creído que a la gente hay que ponerla en su lugar, que no se puede permitir que un mangante venga a darte lecciones de moralidad. Si haces negocios con un ladrón, ya sabes a lo que te expones. Y cada cual a lo suyo, que no hay nada peor que meterse donde no te llaman. Si ves las barbas del vecino cortar cierra la puerta, que un corte de pelo es algo muy íntimo.

El día siguiente se levantó tranquilo. De hecho, más de lo habitual. Un extraño silencio me acompañó de camino al trabajo, hasta que entré por la puerta. A partir de ese momento comenzaron a entrar y salir personas, solas, en grupo, furiosas, cabizbajas. Un coche de la policía paró en la puerta y el alcalde se pasó la mañana en una continua sucesión de reuniones, esta vez, auténticas. Y yo, pasé de la habitual mañana rutinaria a un incesante pulular de despacho en despacho. Tráigame esto, llévese aquello. Acompañe a esta señora, avise a don tal. El regidor no está para nadie. Como para estarlo. La multitud se agolpaba en la plaza, frente a la puerta, con un griterío de mil demonios: queremos una solución, si no hay solución alcalde dimisión, y nuestros hijos ¿dónde están? A primera hora de la tarde el alcalde volvió a hacer aparición y anunció que pagaría más de lo acordado si todos los niños volvían sanos y salvos a casa. No habría más acciones al respecto. Un pacto entre caballeros, creo que llegó a decir.

Por mi parte, no sabía de qué niños hablaba ni me importaba. No es que le desee el mal a nadie, mi menos a unos jóvenes que, si bien tarde o temprano acabarían delinquiendo o cuanto menos molestando, nada me habían hecho, pero la paz que había podido vislumbrar aquella mañana bien se merecía un análisis más detallado de los pros y contras de la decisión. Pero no hubo posibilidad. Los jóvenes aparecieron en procesión, alegres y sonrientes. El perroflauta a la cabeza. El ruido volvió a las calles y con él la tranquilidad de la rutina. Pude tomarme el café de la mañana siguiente con total placidez y disfrutar del aperitivo en el bar de enfrente.

― Espero que lo comprenda. Es una decisión difícil que nos ha costado tomar. Pero todo este desaguisado… Y más en la época tan complicada que atravesamos. Las arcas del consistorio ya andaban muy justas, y con lo ocurrido…

El chorizo de la tapa se me atragantó. De patitas en la calle y con cuatro duros de finiquito. Contrato por obra y servicio: se acaba el servicio, se acaba el contrato. Y vete a reclamar al sursuncorda, que esto es lo que hay. Lentejas. Vete buscando otra cosa que aquí está todo el pescado vendido. Sin más. Y eso es lo que hice: me apunté a clases de música. ¿Instrumento? La flauta.


lunes, 15 de diciembre de 2014

EL VIAJE SIN MIEDO (SARA)

             Un día en el año 2013, estábamos en mi casa de ladrillo. Era mi cumpleaños porque era un 25 julio. A mí me gustaba ir al campo y como hacía mucho que no iba mi familia decidió llevarme, lo que yo no sabía es que me querían abandonar al llegar la noche. Jugamos a poner la cola al burro y yo en  vez de ir a la derecha fui a la izquierda. Me adentré en el bosque, estaba oscuro y no había nadie, un rato después, vi unos troncos, los puse en forma de cuadrado y empecé a buscar ramas y madera. Se hizo de día, fui a buscar a mi familia y descubrí que ya no estaban.

De pronto  me encontré con Mario Casas, me preguntó qué hacía en el bosque, yo le respondí, y le pregunté lo mismo a él; me contestó que estaba de gira para hacer películas por todo el mundo y se bajó del autocar para dar una paseo y se había perdido.

Nos fuimos a la casa que hice con madera. Estuvimos juntos hablando, al rato, le pregunté que si me podía ayudar y me dijo “¿A qué? Y le contesté  “pues, que si me puedes decir lo que es el miedo.” Y me dijo  que no sabía como explicarlo, eso es algo que se siente.

 Salimos  de la casa de madera, montamos en el autocar de Mario. Hicimos una película, en esa Película estaba la Lechera, Pulgarcito, Blancanieves y Mudito. Pues los había invitado Mario ya que faltaban actores. Mario y yo les preguntamos a ellos que si nos podían ayudar y ellos dijeron “¿a qué?” Les respondimos que si sabían lo que era el miedo pero  ellos tampoco sabían como explicarlo, decían  que era un sentimiento.

Nos fuimos los seis a mi casa de madera. Estábamos aburridos y decidimos ir a andar al campo, nos encontramos con un molinero que vivía en un molino, le preguntamos los seis si sabía lo que era el miedo y él tampoco lo sabía y decidió contarnos la leyenda del rey pero como no la recordaba muy bien , nos mandó a la casa del rey, fuimos andando dos largas horas hasta que nos dimos la vuelta y vimos los  picos  y nos dimos cuenta de que ese no era el camino  giramos hacia la derecha y caminamos otras dos largas horas , ya estábamos en el castillo y nos contó la leyenda.

            Era un día que el rey  se fue a tomar café con su hija Laila, dejó su castillo sin nadie que lo vigilara , y un malvado mago que se llamaba Evaristo encantó el castillo  y rompió las ventanas , cuando el rey quería pasar no podía . El maléfico mago les  dijo que si pasaban en el castillo tres noches y recuperaban su dinero y sus joyas les daba a cada uno un millón de monedas de oro,  medio reino para los seis y muchas joyas.

Mario quiso conocer a  Alíala, y decidieron ir a buscarla. 

Cuando ya estábamos en el castillo buscamos las habitaciones, había nada más que cinco habitaciones, y la Lechera y Pulgarcito tuvieron que  compartirla. Yo estaba en mi habitación  hasta que escuché un ruido: “Uh” y era un fantasma, todos vinieron a mi habitación, yo cogí  la escoba, Pulgarcito el recogedor, la Lechera la fregona, Mario un trapo, Blancanieves el plumero y Mudito el mata  moscas, y empezamos a pegar al fantasma, y así las tres noches, cuando derrotamos a los fantasmas fuimos a la casa del rey, y le contamos todo lo que pasó, pues justamente nos dio la recompensa que nos había prometido.

     Meses después cada una con su trabajo, y con el dinero que ganamos nos compramos una casa, y un mes después la Lechera y Pulgarcito se casaron, yo me casé con Malú, Mario con la hija del rey y Blancanieves con Mudito y  a los  dos años la Lechera y Pulgarcito tuvieron dos hijos María y Manuel.


Todos, mi mujer y yo nos quedamos en la casa para siempre.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

VIAJANDO DE CUENTO EN CUENTO (YASSIN)

Yo iba olfateando, porque tenía hambre y paseando me encontré unos bribones muy ricos y deliciosos. Me dieron pena.


Ellos me dijeron “ven a Jugar.” Acepté, pero cuando terminamos les dije.- ¡os voy a comer Calentitos! Y ellos fueron a donde su mamá y su papá. Cuando venía un pájaro, con mi rabia le asusté y se fue volando y vino una chica llamada Juana “Sin Miedo” y me preguntó ¿sabes qué es el miedo? Y yo le dije –no. Y ella insistía mucho. Cuando la cogí y la maté con un cuchillo, me la llevé con un caballo que era de color verde, con dos enanitos, fuimos al País de las Maravillas y ahí cobró vida Juana gracias a Alicia, que era muy guapa. Intenté besarla y me echó para atrás y le pregunté por qué no me quería. Y me dijo que no porque era feo. Me enfadé y me la comí. Volví a mi cuento, me compré un rifle y disparé a la casa de los tres cerditos. Pero, por la potencia de éste, salí disparado al cuento de “Pulgarcito”. Cuando oí un ruido que decía: ahahahahaha levántate, me levanté y era un enanito de color marrón, me sentí avergonzado porque ese cuento no lo conocía y otra vez salí corriendo, seguido por un ogro. Salté en el cuento del “Gato con Botas” y tuve mucho miedo. Cuando miré atrás y me sacó un carro del mismo, al cuento de “Cenicienta” y oí una canción. Entré en el palacio y el príncipe Romeo, me sacó disparado al cuento del “Flautista de Hamelin” y un ratón me dio miedo y me escondí en el cuento de la” Hilandera” y un enanito y una chica me pincharon con paja y me empujaron cayendo al cuento de “Caperucita Roja” y el lobo para que no le hiciera sombra me mandó al cuento de “Hansel y Gretel”. Allí una bruja mala me hechizó y me disparó hasta el cuento de “Pinocho” y con su gran nariz me arrinconó hasta meterme en el cuento de los” Tres Cerditos“. Por fin en casa. Cuando llegué al bosque cogí una pluma y una hoja y empecé a escribir todo lo que me gustaba del viaje cogí una varita mágica y aterricé en una carrera llamada “TOP Gear” y luego aterricé en “Hansel y Gretel” y pegué a Hansel, fui a beber una Coca-cola. Tenía gas y me lanzó hasta “Barcelona”, “Madrid”, “Jaén”,”Valencia” y menos importante “Sevilla” ole ,ole,ole…


Fui a América y en América me encontré una loba me casé con ella y tuvimos cuatro hijos. Al primero le llamamos Crispi, al segundo Rastreator, al tercero Rumplenstinkin y al cuarto se llamaba electroencefalogramasupercalifragistico-spialodososternocleidomastoideo. Era un nombre largo pero el cuarto era el más listo y guapo. Un día volvimos al cuento de los” Tres cerditos”. Porque nos aburríamos de tanto viaje.


Pero ese día me empezaron a caer bien los bribones.Y desde entonces somos muy amigos.

viernes, 5 de diciembre de 2014

LA TORTUGA Y SUS CUENTOS


Soy una tortuga muy guapa. La liebre es mi enemiga y se ríe de mi porque soy lenta Yo soy lenta pero soy una tortuga y eso es normal. No me gusta que se rían porque tengo sentimientos. 

Yo pensé- “¿Y  si  la liebre y yo hacemos una carrera?” Me acerqué a la liebre y le dije “¿Hacemos una carrera?” La liebre dijo que si. 

Empezó la carrera y Caperucita dijo: “6, 5, 4” el Gato con botas dijo: “3, 2,1”. Corrimos y corrimos mucho y de pronto empecé a volar y me llevó a otro cuento. Era el de Cenicienta. Yo vi a Cenicienta llorando porque sus hermanastras le rompieron el vestido y entonces supe que el hada madrina era yo y de pronto tenia poderes. Le hice un vestido azul y zapatitos de cristal. 

Se fue al baile  y sonó el reloj y yo me fui a otro cuento. Fui al cuento de Juan sin miedo, un niño que no sabe qué es el miedo. Yo le dije: “¿como te llamas?” 

–“Me llamo Juan” 

–“Yo me llamo la tortuga parlanchina, ¿nos hacemos amigos?, pues ya lo somos.”

 _”¿Tu conoces  la historia de “La liebre y la tortuga”? Dijo Juan sin miedo.

 –“Es  que te pareces tanto a la tortuga…” 

-“Si, me lo dicen mucho. Me tengo que ir, adiós.”

 Empecé a volar y a volar  hasta que llegué a mi cuento. Cuando abrí  los ojos, vi a la liebre corriendo a lo lejos. Yo empecé a correr porque la liebre iba a ganar la carrera. 

La liebre se empezó a cansar y se sentó debajo de un árbol a dormir porque pensaba que iba a ganar la carrera. ¡Es mi momento! Voy a intentar ganar la carrera. Intento correr todo lo que puedo pero soy lenta porque soy una tortuga. Poco a poco veía la meta y creía yo que nunca iba a llegar.

 Cuando pasé por donde estaba la liebre la vi dormida y pensé que toda la vida me estaba pasando muy rápido y dejé de correr. Y  la liebre se despertó y me vio pasando la meta, se puso a correr para que yo no ganara y ¿sabes quien gano? ¡la liebre!... Es broma, gané yo. Desde entonces la liebre no se mete con nadie.

martes, 2 de diciembre de 2014

PEDRO INVENTA EL DÍA DE LOS INOCENTES

Hola, me llamo Pedro.

Yo era muy bromista, hacía bromas pesadas al pueblo. Una vez se me ocurrió una gran broma. Me encontré con una niña en mi rebaño preguntado: “¿sabes dónde esta mi casa?” Y yo dije “No lo sé”, y encontró su casa y a su familia. Yo pensé que ahora podía hacer la gran broma.

Me preparé: hice la cola de lobo y también el cuerpo, lo llevé afuera e hice la prueba con un niño y funcionó. Después estaba cansado y me dormí y me despertó mi oveja, estaban todas y listas para la broma.

Grité: “¡Socorro, socorro, el lobo se quiere comer a mis ovejas, socorro!”.

Los campesinos vinieron con antorchas y tridentes, cuando llegaron, les dije: “Es una broma.” Yo me reí muy fuerte y los campesinos se enfadaron. Estuve muy cansado, y me dormí en la hierba y cuando desperté le vi. Era el lobo comiéndose a mis ovejas y grité: “¡socorro, socorro, el lobo se quiere comer a mis ovejas, socorro!” Pero los campesinos no se lo creyeron. Un niño vio al lobo y dijo: “El lobo está en el rebaño de Pedro”. Todos fueron al rebaño muy rápido, pero fue demasiado tarde, un campesino me dijo a mí: “Creo que has aprendido la lección, nunca gastes bromas porque nadie te cree, como ahora. Nosotros nos enfadamos cuando nos molestas mucho.”

Yo muy arrepentido pedí disculpas y me perdonaron. Los campesinos me dieron una oveja cada uno y todo el pueblo y también yo, fuimos felices para siempre pero como yo me sentía culpable, quería hacerles un regalo y les dije: “Voy a haceros una fiesta, será en el bosque del cuento Juan sin miedo”.

Organicé los preparativos e hice la decoración. Me sentí feliz, pero una oveja se escapó y estaba en peligro, la rescate y los campesinos me vieron salvar al cordero. Me sentí bien cuando salvé al cordero.

Fueron las 12 del mediodía, y los campesinos me dieron las gracias por invitarles, pero mis ovejas desaparecieron. Me sentía triste y les pedí ayuda.

Llegó la 1:30 y encontramos todas mis ovejas, después todos los campesinos se fueron. Al día siguiente un nuevo Pedro llegó al pueblo, me convertí en un ciudadano amable y simpático.


Todos se pusieron muy felices y después de varios días todo el pueblo se aburría, porque yo era muy bromista y echaban de menos mis bromas. Yo pensé y dije: “Lo de cambiar era una broma, pringaos, ¡he vuelto!” Y todos pusieron una cara feliz y dijeron: “¿Qué tal si nos inventamos un día en el que se puedan gastar bromas? Se llamará Día de los Inocentes.” Todos dijeron. “¡Si, si, si!. ¿Cuándo será? ¿En qué fecha?“ Vino una niña con una caperuza roja y dijo: “¿Sabéis donde está la casa de la abuelita?” Yo dije que si y le ayude a buscar el camino a seguir y yo le pregunté: “¿Qué fecha te parece bien para hacer una fiesta?” la niña le contestó,”Pues el 30 de marzo que es mi cumpleaños”. Y la niña se fue.

Yo se lo dije al pueblo y todos dijeron que si.

Y el 30 de marzo fue el Día de los Inocentes.

Colorín colorado este cuento se ha acabado.



jueves, 27 de noviembre de 2014

LA HORMIGA Y LA CIGARRA

         En verano yo estaba tan cansada que solo disfrutaba del sol, hasta que un día una hormiga fuerte pasó por mi lado. Yo me burlé de ella, me miró y me dí cuenta de que me había metido en un lío.


Entonces corrí muy rápido, después de un tiempo vigilando me asusté pues apareció en mi cara el Lobo Feroz. El corazón me latía muy fuerte, casi se me sale del pecho. Después de tranquilizarme el lobo me preguntó si había visto a una niña con capucha roja. Le dije que se había ido por la derecha.

          El lobo por ayudarle a encontrar a Caperucita no me asesinó. Cuando se fue el lobo, la hormiga fuerte se fue y llegó la débil, cargada con un grano de trigo gigante.                Entonces salí de mi escondite y me aproximé a ella y me burlé diciéndole.

-       ¿Adónde vas con tanto peso con el buen día que hace? Con tanto calor se está mucho mejor aquí a la sombra, cantando y jugando. Estás haciendo el tonto. Me reí sin parar ni un  minuto. Después afirmé “No sabes divertirte” y seguí burlándome de ella.

Ella no me hizo ni caso y siguió su camino en silencio y fatigada.

Al día siguiente me encontré a Caperucita. Estaba asustada y me pidió que le ayudara a escapar del lobo.

Le contesté “vale te ayudaré”. De repente el lobo apareció y Caperucita se escondió.

-       ¿Has visto a Caperucita? me preguntó.

-       No la he visto- Le contesté.

-       Adiós. Se despidió él.

Se fue y Caperucita me dio las gracias.

Cada día que pasaba por ahí veía a la hormiga trabajar sin parar, porque tenía una familia que alimentar.

Me puse muy triste porque yo siempre he querido tener una familia. Después de un tiempo me olvidé de lo visto.

Cada vez que pasaba la hormiga le cantaba una canción burlona. Decía así:-“Que risa me dan las hormigas cuando van a trabajar, que risa me dan las hormigas porque no pueden jugar.”

Una tarde Caperucita, que era mi amiga, se acercó a mi lado y me dijo:

-No te burles de la hormiga, no te ha hecho nada malo. Ella solo almacena comida para su familia, porque a ella  no le importa trabajar día y noche. Porque la hormiga solo quiere hacer feliz a su familia.

A Caperucita le afectó tanto lo que había dicho que  se expresó llorando y con tristeza. Yo me sentía tan mal por lo que había hecho con la pobre hormiga.

Sin darme cuenta cayó el invierno y con el frío que me entró fui corriendo a hacerme una casa, pero no me dio tiempo. Mientras yo no tenía donde dormir, la hormiga y su familia  tenían comida suficiente para todo el invierno. En ese momento me sentí débil, agotada, cansada y tenía mucho miedo a morirme en el frío invierno. Ahí, me acordé de la hormiga. Me fui corriendo a su casa a pedirle disculpas, por el camino me caí mucho, pero el último golpe de frío fue tan fuerte que me rendí.


Al día siguiente la hormiga a pesar de todo lo que le había  hecho me ayudó a escapar del frío. Me llevó a su humilde morada. Cuando entré por la puerta su familia me trataba como si fuera uno de los suyos. Me  sentí tan mal por lo que le había dicho que lloré.

-       ¿Qué te pasa por qué lloras? me preguntó la hormiga.

-       Porque yo os he tratado muy mal y  me burlaba de ti cruelmente. Le contesté.

-       Lo pasado,  pasado está. me dijo la hormiga.

-       Muchas gracias por perdonarme.- repliqué.

Cuando llegó el verano me despedí de la familia de la hormiga porque me iba a hacer una casa.

Al día siguiente vi a Caperucita pasando por el bosque, me acerqué a ella y le dije que muchas gracia, pues me había recordado que no había que ser egoísta con los demás”.


Me dijo que de nada pues para eso, según ella, estaban los amigos. Y desde ese día todos fuimos amigos y yo aprendí a no burlarme de nadie. 

lunes, 24 de noviembre de 2014

LOS INVENTOS DEL SASTRECILLO VALIENTE

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 Había una vez, en un reino muy lejano, una cabaña en la que vivía yo.

Un día me levanté de la cama y me puse  un pantalón vaquero, una camisa blanca, un chaleco verde y unas deportivas marrones de mala marca. Como solía hacer, empecé a trabajar en un invento que consistía en un artefacto que no desperdiciaba ni una gota de agua los días de lluvia. Lo creé porque en esa ciudad no llovía mucho. Pero de repente mientras trabajaba, rompí una tubería por culpa de una maldita mosca. Ya estaba cansado de que me molestaran las moscas. Tan cansado que hacía una semana había matado siete de un golpe, y como para mí eso era un logro lo fui a contar por todo el pueblo “HE MATADO SIETE DE UN GOLPE”. Incluido a aquel flautista con unos pantalones negros, una camisa blanca, un chaleco verde un gorro

ridículo  y una flauta pequeña marrón que parecía un flautín, que me preguntaba por la ciudad de Hamelin, que por cierto me habían contado que estaba plagada de ratones. Bueno, vamos a volver a la historia pues personalmente me daba igual, porque yo vivía en un pueblo de la costa andaluza y como os conté anteriormente el problema gordo es que no llovía nada de nada.

Como os dije, esa tubería era especial, tan especial, que solo la tenían en una parte del mundo en el continente de Asia, creo que en China. Así que cogí el primer vuelo a China pero me dijeron que tardaba veinticuatro horas, y yo no quería perder ni un segundo por si llovía. Por eso decidí llamar a Pulgarcito que estaba en China escapando del  ogro, para que me trajese la tubería.

Cuando me la trajo, intenté ajustarla pero no valía. Recordé que no era China era Irlanda del Norte… como las dos se escriben con mayúscula en ocasiones me confundo.   
Llamé a Aladino para que me la trajera. Me la trajo ese mismo día y por fin valía.

Aladino decidió quedarse en España para abrir una tienda de agua que se llamaría Agua Mercado y como en este pueblo no había agua sería un gran éxito. Después de semanas abiertos habíamos recaudado la sorprendente y maravillosa cantidad de diez mil litros de agua, que a cincuenta y nueve euros por cada litro, haced cuentas.

Resumiendo, que el negocio fue un éxito, yo ya me veía nadando entre monedas y monedas de oro. Bueno yo sabía que eso no podía ser porque tenía que mandar dinero, es decir monedas de oro a mi padre, que padecía el Síndrome del capitán Garfio que consistía en que se le quitaban las manos y los pies y luego le volvían a aparecer, y cuando perdía la vista, crecía cincuenta y nueve centímetros diarios… tanto que cuando venía a comer no le llegaban los brazos a la mesa. Pero eso ya son desgracias personales que no vienen a cuento, o al cuento.

Finalmente, yo ya no volví a ser pobre nunca más.  


jueves, 20 de noviembre de 2014

EL DUENDE AVARICIOSO


             Hace mucho tiempo yo vivía en un bosque donde me sentía muy feliz por que estaba cerca de un castillo y todos los días entraba en él. Un día, escuché al rey que se decidió a viajar por sus dominios, que incluían un pequeño pueblo donde vivía un  molinero que para ganar fama había mentido sobre su hija; además de bella decía que podía hacer hilos de oro con  tan sólo paja y una rueca.

            El rey encantado con la hija del molinero la llevó sin ella pensárselo,  y ya en el castillo la chica le dijo al rey que se llamaba Rapunser; el rey ordenó que la llevaran a una torre llena de paja con una rueca y ella que no sabía hilar se puso a llorar, porque tenía que tejer hilos de oro con la paja.

             De repente abrí la puerta y aparecí en la torre.  Le pregunté “¿qué te pasa hermosa niña?”  Y la chica me dijo “es que tengo que hilar toda esta paja para hacerla hilos de oro y no sé hilar”. Yo le propuse “¿Qué me darás si la hilo yo?” Y la chica me respondió “te daré mi collar” pero ella no sabía, que yo era un duende ladrón  y  comencé a hilar haciendo zig zag, zig-zag.

Cuando el rey fue a verla, exclamó  “! es cierto, pero lo harás una vez más para demostrar la verdad” y la llevó a una torre más grande llena de paja.
     
La muchacha no dejaba de llorar y llorar, yo la oí y le pregunté “¿que te pasa ahora?”  Ella me contó que tenía que hilar toda esa paja para convertirla en hilos de oro y yo le propuse “¿Qué me darás si la hilo yo?” Ella me respondió que no tenía nada que darme y pensamos y pensamos hasta que a mí se me ocurrió decirle que me diera su primer hijo por que yo no tenía hijos y quería uno pues me sentía muy sólo. Ella pensando que no iba a tener hijos dijo que sí y yo muy emocionado comencé a hacer zig-zag, zig-zag,  y  a la mañana siguiente, el rey fue a verla y le dijo “te casarás conmigo”, porque toda la paja era hilos de oro, y se vio aún más rico.

             El rey llamó a todo el pueblo para celebrar la boda. Al cabo de unos años tuvieron un hermoso hijo y le llamaron Julián y la misma noche que nació el niño aparecí yo reclamando mi recompensa, pero la reina no recordaba nuestro pacto. Cuando pasaron unos minutos me dijo llorando “no, no te lo lleves”.Su llanto me conmovió y le di una oportunidad “tienes tres días para adivinar mi nombre”.

Pasó la noche y por la mañana a aparecí yo debajo de la cama y le pregunte “¿Ya sabes mi nombre?” Ella me dijo que no y yo le dije “mañana vendré y a tu hijo me llevaré” y la reina pensado y pensando hasta que llegó la noche y el rey le dijo que se fuera a la cama.

              Al día siguiente aparecí encima de la reina y le dije “¿Ya sabes mi nombre? Ella me dijo que no y yo repetí, “mañana vendré y a tu hijo me llevaré” y ella muy preocupada llamó a los mejores exploradores y les dijo, “id a averiguar  el nombre de ese enano” y todos se fueron y volvieron, excepto uno al que el leñador de caperucita le dijo que había escuchado a  un enano que cantaba “hoy tomo vino, mañana cerveza y al niño sin falta traerán, no se rompan la cabeza, por que el nombre de Esmel nunca adivinarán”. Ese explorador fue corriendo al castillo y le dijo “ese enano se llama Esmel”.

          Al tercer día fui y le pregunté a la reina “¿Ya sabes mi nombre? Ella me respondió  que sí y yo le pedí que me lo dijera y a mí y a todos mis amigos duendes que me habían acompañado porque yo no podía solo con el niño. Ella dijo “te llamas Esmel” y yo me enfadé tanto que mis amigos me sacaron del palacio y exploté en mil piezas. 
Raspután,  rasputín  este cuento ha llegado a su fin.                      

jueves, 12 de junio de 2014

MUDITO

Hace mucho tiempo, yo vivía en un bosque en una casita con mis seis hermanos; éramos muy felices, todos los días íbamos a  trabajar  a la mina y por la tarde  volvíamos cantando a nuestro hogar.


Un día, al llegar a casa  nos encontramos que había entrado alguien; con mucho miedo pasamos despacito y sorprendidos  nos encontramos  con  una bella niña durmiendo en nuestras camas.

Se llamaba Blancanieves  y nos contó que su madrastra la quería matar. Nosotros le dijimos que se podía quedar a vivir en nuestra casa, que allí, no la encontrarían y sería muy feliz.
  
Pasaron los días y todos éramos muy dichosos con nuestra nueva amiga Blancanieves, ella también estaba muy contenta y tranquila.

Una tarde, cuando volvimos de la mina, encontramos a Blancanieves caída en el suelo, parecía muerta. Llamamos a los animalitos del bosque y la pusimos en una urna de cristal  llenas de bonitas flores.

Estábamos todos llorando, cuando de repente apareció un hermoso príncipe a lomos de su caballo. Se acercó  a la urna  de cristal  y al  verla  tan bella le dio un beso en la frente. Blancanieves que se había atragantado con un trozo de manzana envenenada, despertó al instante y se le quitó el hechizo.

Yo, de la emoción pude hablar y exclamé “¿Qué te ha pasado?” y  Blancanieves nos explicó que una anciana le había dado una manzana y que al morderla se había desmayado.

Blancanieves y el príncipe se casaron y fueron felices en su reino. A mi me llevaron a vivir con ellos, yo ya podía hablar. Al pasar los años, tuvieron una hermosa niña con la que yo jugaba mucho. El día que su hija cumplió dieciocho años, se pinchó el dedo con una aguja y quedó hechizada con un maleficio, que le hizo la bruja mala que no había podido matar a Blancanieves y ahora quería destruir a su hija.

Yo avisé al hada madrina de Blancanieves y ésta, suavizó el maleficio y en vez de morir la niña, caímos todos en un profundo sueño durante cien años.

Al cabo de este tiempo, un príncipe que paseaba por los alrededores del castillo, vio todo en silencio y extrañado, entró a ver qué nos sucedía.

Al encontrarse a todas las personas de palacio durmiendo, no podía creerlo y pensó que allí había ocurrido algún encantamiento. Estuvo pensando como deshacerlo pero no se le ocurría nada, probó a cantar, probó a soplar, probó a saltar…. Pero nadie despertaba.

Hasta que al fin entró a los aposentos de mi princesa y la vio tan dulcemente dormida que no pudo evitar darle un beso en la frente. Al instante despertó y yo también, y después fueron despertando una a una todas las personas de palacio y del reino.

El príncipe y la princesa se casaron y se fueron a vivir a su país donde tenían que reinar. Me querían llevar a mí con ellos, pero yo les dije que no, que yo debería permanecer toda la vida con Blancanieves, pues así lo había prometido cuando la conocí.



Celebramos una bonita boda que duró tres días con tres noches, donde hubo bailes, juegos, competiciones, un maravilloso banquete… Después los príncipes, se despidieron de los reyes y marcharon a su reino donde vivieron felices, para siempre, y yo me quedé con Blancanieves en el castillo, vigilando que la bruja mala no volviera a hacer ningún hechizo.


Y colorín colorado, con estos cuentos un buen rato hemos pasado.