En una ciudad oscura vivía una niña llamada Carla, que era una chica grosera, maleducada…
Cada vez que paseaba por aquellas calles se encontraba en un callejón unos gatos sucios, negros y vagabundos que comían de la basura. Los gatos miraron a aquella niña y vieron que estaba sola y triste. Aquella chica no tenía ni un amigo, por eso siempre estaba sola. Los gatos se acercaron a ella para que estuviera acompañada.
Carla, cuando vio que los gatos se acercaban a ella, se alejó de ellos pero por mucho que huyera estos siempre la seguían. Carla se cansó de ellos, incluso llegó a tener miedo, pero al ver sus caras no parecía que quisieran hacerle nada, así que carla cogió un trozo de pan y se lo dio a cada uno.
De tanto seguirla Carla se encariño con cada uno de los gatos y entonces se hizo muy amiga de ellos.
Carla era muy feliz. Un día estaba con sus amigos los gatos paseando por el parque, donde no había nadie. Ella corría a lo largo, llevando a los gatos a su vera. Estos la rodearon. Carla puso una sonrisa y desde entonces vivió feliz.
Que tiemblen Edgar Allan Poe, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges... pues ya están aquí los "relatistas" del futuro.
Desde un rincón de Vallecas, derrochando creatividad mientras buscan su estilo, tengo a bien presentarles estas pequeñas joyas literarias. ¿Quién sabe si será el comienzo de algún gran escritor?
Mientras salimos de dudas estos jóvenes "cuentistas" continuarán sacándole punta al lápiz.
Desde un rincón de Vallecas, derrochando creatividad mientras buscan su estilo, tengo a bien presentarles estas pequeñas joyas literarias. ¿Quién sabe si será el comienzo de algún gran escritor?
Mientras salimos de dudas estos jóvenes "cuentistas" continuarán sacándole punta al lápiz.
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miércoles, 25 de marzo de 2015
lunes, 16 de marzo de 2015
LA INVASIÓN DE LOS MUÑECOS DE NIEVE
Érase una vez en una casa oscura y solitaria a la que se iba a mudar una familia. La familia estaba compuesta de dos niños (Ana y el Pablo), que se llevaban muy mal, y sus padres. Su padre era científico. Por ello tenía muchas pociones.
Cuando fueron a esa casa lo primero que hicieron los niños al entrar fue subir a la habitación para ver cual sería la suya.
La casa tenía cuatro habitaciones, dos baños, un salón, una cocina y un jardín enorme. Ana se pidió la habitación más grande y Pablo la del fondo.
Cuando llegó la noche había tormenta y niebla. En el pueblo no se veía a nadie paseando. Los niños se fueron al laboratorio de su padre, mientras este estaba en su habitación leyendo un libro. Los niños cotilleando en aquel oscuro lugar vieron una pócima que decía “si echas una gota en algo cobrará vida”.
Ana no se lo creyó y comenzaron a discutir. Mientras peleaban la pócima salió al jardín por la ventana en forma de una gota que contacto con la nieve y tocó a algunos muñecos de nieve.
Ana y Pablo se fueron corriendo al patio y de repente la nieve empezó a temblar. Sorprendieron vieron que cobraron vida los muñecos de nieve y fueron a atacar a Ana y a Pablo. Los niños subieron arriba y los muñecos salieron al jardín delantero. Pablo vio como los muñecos cogían la nieve y con la pócima iban despertándose. Y estos a su vez se iban multiplicando.
Pablo y Ana salieron, y vieron que los muñecos estaban cogiendo a la gente y lo transformaban en uno de ellos. Otros rompían las luces navideñas y los árboles de Navidad. Ana fue al laboratorio y Pablo la siguió. Y los ruidos alertaron al padre. Cuando bajo vio que un montón de muñecos de nieve estaban entrando a la casa. El padre se encerró con Ana y Pablo en el laboratorio.
Los muñecos tenían armas para destruir a la gente y a Ana la tenían acorralada. Un muñeco fue a echarla una gota para convertirla en una de los suyos.
Vinieron los bomberos y los policías pero los convirtieron a todos en uno de ellos, en esa extraña estrategia que habían tramado para dominar al pueblo.
Pablo y su padre encontraron una pócima capaz de devolver a los muñecos de nieve a su estado normal. Cuándo salieron fueron a echar la pócima a todos los muñecos, y la pócima se terminó justo a tiempo para que todos los muñecos volvieran a la normalidad.
Ana, Pablo y su padre se fueron a cenar bajo el árbol de Navidad. Cuándo terminaron cantaron villancicos y se acostaron felices de haber salvado al pueblo.
La casa tenía cuatro habitaciones, dos baños, un salón, una cocina y un jardín enorme. Ana se pidió la habitación más grande y Pablo la del fondo.
Cuando llegó la noche había tormenta y niebla. En el pueblo no se veía a nadie paseando. Los niños se fueron al laboratorio de su padre, mientras este estaba en su habitación leyendo un libro. Los niños cotilleando en aquel oscuro lugar vieron una pócima que decía “si echas una gota en algo cobrará vida”.
Ana no se lo creyó y comenzaron a discutir. Mientras peleaban la pócima salió al jardín por la ventana en forma de una gota que contacto con la nieve y tocó a algunos muñecos de nieve.
Ana y Pablo se fueron corriendo al patio y de repente la nieve empezó a temblar. Sorprendieron vieron que cobraron vida los muñecos de nieve y fueron a atacar a Ana y a Pablo. Los niños subieron arriba y los muñecos salieron al jardín delantero. Pablo vio como los muñecos cogían la nieve y con la pócima iban despertándose. Y estos a su vez se iban multiplicando.
Pablo y Ana salieron, y vieron que los muñecos estaban cogiendo a la gente y lo transformaban en uno de ellos. Otros rompían las luces navideñas y los árboles de Navidad. Ana fue al laboratorio y Pablo la siguió. Y los ruidos alertaron al padre. Cuando bajo vio que un montón de muñecos de nieve estaban entrando a la casa. El padre se encerró con Ana y Pablo en el laboratorio.
Los muñecos tenían armas para destruir a la gente y a Ana la tenían acorralada. Un muñeco fue a echarla una gota para convertirla en una de los suyos.
Pablo y su padre encontraron una pócima capaz de devolver a los muñecos de nieve a su estado normal. Cuándo salieron fueron a echar la pócima a todos los muñecos, y la pócima se terminó justo a tiempo para que todos los muñecos volvieran a la normalidad.
Ana, Pablo y su padre se fueron a cenar bajo el árbol de Navidad. Cuándo terminaron cantaron villancicos y se acostaron felices de haber salvado al pueblo.
jueves, 12 de febrero de 2015
LA VACA QUE RÍE
Le encanta comer de todo. Por ejemplo come queso, y de beber bebe leche y cosas muy raras que las otras vacas ni se les ocurriría.
Esta vaca no es como las demás, es una vaca que va para todos los lados y nunca se queda con otras vacas a pastar hierba.
Cuando ve a una vaca le explica las cosas que debería hacer, pero algunas no entienden lo que dice, no sabe las cosas que podían comer si dejaran la moda de lo verde.
Esta vaca es roja, siempre está con una sonrisa, lleva dos pendientes redondos y dorados y con unos cuernos más blancos que ninguna otra vaca.
Su casa es el interior de un árbol que es muy grande y muy espacioso.
Esta vaca anda a dos patas, sabe coger las cosas con la pata derecha. Es muy graciosa, se ríe con todo el mundo. Todos creen que es muy simpática. Nuca se pelea con nadie, ni tiene problemas con ninguna vaca. Siempre se relaciona con vacas del campo. Por eso podríamos decir que es una vaca campechana.
jueves, 22 de enero de 2015
miércoles, 4 de junio de 2014
LA UNIÓN HACE LA FUERZA (RELATO GANADOR DE QUINTO)
Un día oí decir al granjero
que me iba a entregar a su hijo pequeño, mientras que a los otros les dio la
granja y la paja. Yo estaba muy contento, pero mi amo, el marqués, no tanto.
Él y yo fuimos a pasear por
el bosque y se durmió debajo de un pino. Yo vi que tenía una cuerda
mágica con la que hice una espiral en el tronco de un árbol, salté con todas
mis fuerzas dentro de ella y me transporté al cuento de La liebre y la tortuga.
La liebre roncaba profundamente, la cogí con cuidado y salí de allí.
Por el camino me encontré a
la bellísima princesa Yasmina y me
dijo: - querido gato necesito que me prestes esa liebre
-, yo le respondí: - ¡claro, te la daré! La princesa muy contenta se la llevó y me comentó: “Hoy voy a dar una gran fiesta en mi
palacio, ¿te gustaría venir?”. - No puedo – le
contesté, pero le diré a alguien que vaya a bailar contigo.
Me fui rápido al pino donde
estaba mi amo y al verlo un poco triste le animé a que fuese a la fiesta a la
que iba a asistir DJ Pinocho y que podría bailar hip hop con la princesa.
Mi amo sorprendido e intrigado accedió.
Llegada la noche nos presentamos
en el palacio del rey. Ahí vimos a Yasmina que bailaba animadamente junto con
la liebre y al verla empujé a mi amo para que fuera a bailar con ella.
A altas horas de la
madrugada se acabó la fiesta, estábamos muy cansados de tanto bailar y nos
fuimos a casa. Yo, como no podía dormir, estuve pensando durante mucho tiempo
la bonita pareja que hacían mi amo y la princesa e ideando la mejor manera para
que se pudiesen casar.
Me desperté muy temprano al
día siguiente y, de pronto, me di cuenta de que la liebre, durante el baile, se
había metido, para descansar, dentro de la chaqueta de mi amo. La saqué y le
conté mi plan:
“Necesito derrotar al Gigante
Egoísta y poder darle oro a mi amo y un castillo si quiero que se pueda casar
con Yasmina, ¿me ayudarás?”.
La liebre me respondió que
así lo haría. Me guió al cuento de Pulgarcito para solicitarle su ayuda ya que era
muy pequeño y se podía meter en cualquier lado. Pulgarcito nos prometió su
colaboración, aunque nos dijo que tendríamos que visitar también a El
flautista de Hamelín.
Al llegar al pueblo de
Hamelín nos costó encontrarle y después de mucho buscar dimos con él en un bar
flamenco de la
Plaza Mayor. Le contamos lo que habíamos planeado y se unió a nosotros.
Todos juntos y cada uno con
su papel bien aprendido fuimos al cuento de El Gigante Egoísta. Al entrar lo
vimos muy enfadado y con la voz gruñona nos dijo: “¡eh vosotros!, ¿qué hacéis
en mi castillo?”. Yo le respondí: “Mmmmmm, me han contado que tienes mucho oro
y venimos a pedirte un poquito”.- “Ja, ja, ja” – rió el Gigante. “Ni loco,
¿creéis que os voy a dar mi castillo y todo mi oro?”. Mientras yo le entretenía
di una señal a mis amigos para que empezaran la acción.
El Flautista comenzó a tocar con un sonido muy
chillón, que hizo al Gigante taparse los oídos. Pulgarcito ideó llenar cuatro pequeñas bolsitas de harina. Se las tiró en la cara dejándolo casi ciego y la liebre aprovechando la
situación en la que se encontraba el Gigante, lo empujó hasta hacerlo caer
desde la ventana al foso de palacio donde se ahogó.
Así fue como todos juntos logramos
vencer al malvado y conquistar sus riquezas.
Un tiempo más tarde, cuando el castillo
estaba ya limpio y decorado, mi amo se casó con
Yasmina y así la princesa llegó a ser
marquesa.
miércoles, 19 de marzo de 2014
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