Que tiemblen Edgar Allan Poe, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges... pues ya están aquí los "relatistas" del futuro.

Desde un rincón de Vallecas, derrochando creatividad mientras buscan su estilo, tengo a bien presentarles estas pequeñas joyas literarias. ¿Quién sabe si será el comienzo de algún gran escritor?

Mientras salimos de dudas estos jóvenes "cuentistas" continuarán sacándole punta al lápiz.
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lunes, 13 de abril de 2015

LA MALDICIÓN

Érase una vez en una noche de invierno un pueblo en el que había una bruja que maldijo a los vecinos porque se enfadó mucho con el alcalde por su arrogancia.

La bruja tan enfadada maldijo el pueblo cien años. La mayoría de los aldeanos no se lo creyeron hasta que un día emperezaron a arder veinte casas. En un principio los aldeanos no sabían porque era eso hasta que un hombre muy listo que vivía ahí recordó cuando había echado la maldición al pueblo. Avisó a los aldeanos que vivían recientemente, en el pueblo.

La gente que llevaba un año en el pueblo preguntó al hombre que llevaba tanto tiempo el porqué y este les contó lo de la arrogancia del alcalde.

Llamaron a la bruja para que lo cambiase. Ella quería que el alcalde no fuera así, y el alcalde dijo que no, y la bruja dijo que aumentaba más años la maldición. El alcalde le daba todo igual pero los ciudadanos no querían un alcalde así.

La gente enfadada tocaba la puerta del alcalde. Casi todos los meses rezaban para que la maldición se fuera y la bruja veía como sufría la gente. El alcalde estaba arrepentido por haber decepcionado a su gente.

Así que aunque el alcalde no dio su brazo a perder, esta pidió perdón. Ya no voy a ser arrogante. La bruja quitó la maldición, y los ciudadanos estaban felices, así que hicieron una fiesta para celebrar que ya no hubiese maldición.

viernes, 20 de marzo de 2015

EL GATO DE TRES PIES

Érase una vez un gato vagabundo que robaba comida y bebida como pan, pescado, zumo... etc.

Un día el gato se encontró con una familia millonaria y el gato pensó que tenían mucha comida para alimentarse tres largos años y mucho agua… así que entró en la casa, en la cocina, y se puso las botas.

La madre cocinando sin querer le corto la pata al gato. El gato desangrándose lloró mucho; la madre la llevó al veterinario; le cosieron la pata; pero finalmente se la tuvieron que cortar de nuevo. Por eso solo tiene tres patas el gato de tres patas.


martes, 2 de diciembre de 2014

PEDRO INVENTA EL DÍA DE LOS INOCENTES

Hola, me llamo Pedro.

Yo era muy bromista, hacía bromas pesadas al pueblo. Una vez se me ocurrió una gran broma. Me encontré con una niña en mi rebaño preguntado: “¿sabes dónde esta mi casa?” Y yo dije “No lo sé”, y encontró su casa y a su familia. Yo pensé que ahora podía hacer la gran broma.

Me preparé: hice la cola de lobo y también el cuerpo, lo llevé afuera e hice la prueba con un niño y funcionó. Después estaba cansado y me dormí y me despertó mi oveja, estaban todas y listas para la broma.

Grité: “¡Socorro, socorro, el lobo se quiere comer a mis ovejas, socorro!”.

Los campesinos vinieron con antorchas y tridentes, cuando llegaron, les dije: “Es una broma.” Yo me reí muy fuerte y los campesinos se enfadaron. Estuve muy cansado, y me dormí en la hierba y cuando desperté le vi. Era el lobo comiéndose a mis ovejas y grité: “¡socorro, socorro, el lobo se quiere comer a mis ovejas, socorro!” Pero los campesinos no se lo creyeron. Un niño vio al lobo y dijo: “El lobo está en el rebaño de Pedro”. Todos fueron al rebaño muy rápido, pero fue demasiado tarde, un campesino me dijo a mí: “Creo que has aprendido la lección, nunca gastes bromas porque nadie te cree, como ahora. Nosotros nos enfadamos cuando nos molestas mucho.”

Yo muy arrepentido pedí disculpas y me perdonaron. Los campesinos me dieron una oveja cada uno y todo el pueblo y también yo, fuimos felices para siempre pero como yo me sentía culpable, quería hacerles un regalo y les dije: “Voy a haceros una fiesta, será en el bosque del cuento Juan sin miedo”.

Organicé los preparativos e hice la decoración. Me sentí feliz, pero una oveja se escapó y estaba en peligro, la rescate y los campesinos me vieron salvar al cordero. Me sentí bien cuando salvé al cordero.

Fueron las 12 del mediodía, y los campesinos me dieron las gracias por invitarles, pero mis ovejas desaparecieron. Me sentía triste y les pedí ayuda.

Llegó la 1:30 y encontramos todas mis ovejas, después todos los campesinos se fueron. Al día siguiente un nuevo Pedro llegó al pueblo, me convertí en un ciudadano amable y simpático.


Todos se pusieron muy felices y después de varios días todo el pueblo se aburría, porque yo era muy bromista y echaban de menos mis bromas. Yo pensé y dije: “Lo de cambiar era una broma, pringaos, ¡he vuelto!” Y todos pusieron una cara feliz y dijeron: “¿Qué tal si nos inventamos un día en el que se puedan gastar bromas? Se llamará Día de los Inocentes.” Todos dijeron. “¡Si, si, si!. ¿Cuándo será? ¿En qué fecha?“ Vino una niña con una caperuza roja y dijo: “¿Sabéis donde está la casa de la abuelita?” Yo dije que si y le ayude a buscar el camino a seguir y yo le pregunté: “¿Qué fecha te parece bien para hacer una fiesta?” la niña le contestó,”Pues el 30 de marzo que es mi cumpleaños”. Y la niña se fue.

Yo se lo dije al pueblo y todos dijeron que si.

Y el 30 de marzo fue el Día de los Inocentes.

Colorín colorado este cuento se ha acabado.