Que tiemblen Edgar Allan Poe, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges... pues ya están aquí los "relatistas" del futuro.

Desde un rincón de Vallecas, derrochando creatividad mientras buscan su estilo, tengo a bien presentarles estas pequeñas joyas literarias. ¿Quién sabe si será el comienzo de algún gran escritor?

Mientras salimos de dudas estos jóvenes "cuentistas" continuarán sacándole punta al lápiz.
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martes, 14 de abril de 2015

EL PERRO CON PULGAS

El perro con pulgas antes era un perro normal que se acercaba a toda la gente. Era muy feliz con su vida.

Además era un perro muy completo: limpio, guapo, astuto… las chicas se morían por él y sus amigos estaban celosos porque las chicas solo se acercaban a él.

Un día los perros estaban cansados de que no se acercase una chica, así que planearon una estrategia: al salir de la puerta los amigos del perro se pusieron una máscara y le tiraron basura a la cara. El perro se disgusto mucho. Las chicas le vieron y fueron a preguntarle que le habían tirado. Luego le ayudaron a limpiarse.


Otro día de perros fueron a verle y le hicieron una propuesta de que se que dará una semana entera sin bañarse y el perro aceptó. Pasó una semana sin bañarse y los amigos fueron a ver como estaba. Tenía cientos de pulgas por todo el cuerpo. Olía mal y les informó que había aguantado. Luego se baño. Se le quitó el olor pero había un problema, no se le quitaban las pulgas. Al final las chicas no se le acercaron y tampoco se atrevió otro tipo de animal.

Desde entonces todo el mundo le llama el perro con pulgas.


miércoles, 28 de enero de 2015

LA NAVIDAD DEL MUÑECO DE NIEVE

Era Navidad y había una fiesta en el cole. Había un niño que quería ir a la fiesta, y pidió permiso a sus padres y le dijeron que sí. El niño se llamaba Lucas. Se fue a la fiesta con sus dos amigos Jorge y Mario.

Llegaron a la fiesta. Tras un buen rato se fueron fuera, a tomar el aire y a hablar de sus cosas, pero se oyó un ruido a si dentro. Al entrar se encontraron con un muñeco de nieve y pensaron que era para adornar el pasillo. Se terminó la fiesta y todos se fueron todos a casa.

Al día siguiente Lucas salió para el colegio con sus dos amigos. Llegaron al colegio, entraron, y todavía estaba el muñeco de nieve. Se preguntaron por qué seguía ahí si ya había terminado la fiesta. Decidieron quedarse una semana más en el colegio para resolver el misterio.

Por la noche, buscaron un lugar para dormir, porque estaban cansados. Decidieron hacer la cama sobre unos pupitres.

Al día siguiente se despertaron y vieron al muñeco de nieve cerca de ellos. Se asustaron mucho y se fueron corriendo de allí. Les daba miedo pero habían acordado aguantar una semana juntos. A Mario le sorprendía que el muñeco apareciera en el colegio y no en la calle.

Al siguiente día se fueron al despacho, se encontraron con el muñeco de nieve, Jorge se asustó y se fue corriendo. Sus amigos se fueron tras él y le dijeron que aguantase cinco días más para irse. De repente oyeron un ruido. Era un lápiz. Se había caído de la mesita que había en el pasillo. De pronto se apagaron las luces y cuando fueron a ver qué pasaba, se encendieron de nuevo. Todo era desconcertante.

Se hacía de noche y los tres no tenían comida. Se fueron al comedor. Allí había comida para un año. Cuando iban a cogerla no encontraron las bandejas. Tras darse de nuevo la vuelta observaban como la comida había desaparecido. Las estanterías estaban vacías… era muy extraño. Corrieron hacia la clase a dormir.

Al tercer día el muñeco no estaba. Pese a ello notaron que había algo raro: nieve por el suelo. Caminaron hacia donde les llevara. Terminaron en los baños y en el espejo ponía: “Iros de aquí”.

Salieron del baño asustados. Tenían que aguantarse el miedo. Tras un buen rato consiguieron tranquilizarse y siguieron caminando hacia adelante. Todos se quedaron pensando que donde podría estar el muñeco. Lucas dijo que se podría haber ido del colegio.

Alguien empezó a aporrear la puerta. Era la policía. Los padres de los niños se preocupaban pues sus hijos no regresaban a casa. Y tras mucho buscar decidieron ir al colegio.

Los niños, mientras recogían las cosas encontraron una nota del muñeco de nieve sobre los pupitres que hacían de cama. Decía: “Tranquilos. Al final de todas las Navidades los muñecos de nieve mágicos se derriten”.

Más relajados volvieron a casa. La madre de Lucas se puso muy contenta al ver que su hijo había vuelto sano y salvo a casa.

lunes, 13 de enero de 2014

TARDE DE TOROS



Hola don profesor:

Le explico que mi hija no ha hecho los deberes porque el fin de semana nos fuimos a Toledo a pasear. Cuando estábamos paseando vimos la plaza de toros llena de gente.

Fuimos a verlos y como todavía no salía ninguno nos fuimos a comprar un helado. Volvimos al estadio, empezaron los toros .Mi hija sin querer se metió donde los morlacos y un toro le atropello.

Muchas gracias por su compresión.