Cuando llegamos dijo que solo le acompañara yo y mis padre se quedaran en el coche. Cuando entramos en la habitación 1451 (curioso número) vimos al padre que se emocionó al ver a su hijo pero al darle la mano el padre se fue quedando sin fuerza, hasta que la máquina del pulso del corazón indicó que se le había parado y Lapsi se estaba desvaneciendo. Cuando empezó al llorar desapareció por completo y me quedé con una especie de lágrima de color dorado la cual se abría y me mostraba en imágenes todos los buenos y malos momentos que habíamos pasado juntos.
Que tiemblen Edgar Allan Poe, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges... pues ya están aquí los "relatistas" del futuro.
Desde un rincón de Vallecas, derrochando creatividad mientras buscan su estilo, tengo a bien presentarles estas pequeñas joyas literarias. ¿Quién sabe si será el comienzo de algún gran escritor?
Mientras salimos de dudas estos jóvenes "cuentistas" continuarán sacándole punta al lápiz.
Desde un rincón de Vallecas, derrochando creatividad mientras buscan su estilo, tengo a bien presentarles estas pequeñas joyas literarias. ¿Quién sabe si será el comienzo de algún gran escritor?
Mientras salimos de dudas estos jóvenes "cuentistas" continuarán sacándole punta al lápiz.
viernes, 22 de noviembre de 2013
LAPSI Y LAS LÁGRIMAS DORADAS (DRAMA)
Cuando llegamos dijo que solo le acompañara yo y mis padre se quedaran en el coche. Cuando entramos en la habitación 1451 (curioso número) vimos al padre que se emocionó al ver a su hijo pero al darle la mano el padre se fue quedando sin fuerza, hasta que la máquina del pulso del corazón indicó que se le había parado y Lapsi se estaba desvaneciendo. Cuando empezó al llorar desapareció por completo y me quedé con una especie de lágrima de color dorado la cual se abría y me mostraba en imágenes todos los buenos y malos momentos que habíamos pasado juntos.
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